Había una vez un río
Un universo distópico evoca un tiempo en el que un río cristalino atravesaba aquellas tierras: un mundo “agreste” en el que grandes multinacionales se han apoderado del agua, concediendo a las poblaciones locales solo unos pocos litros al día. En esta realidad, donde el agua se ha convertido en el bien más preciado, una joven se encuentra a su pesar al frente de la rebelión. Lidia Curti, destacada crítica italiana, describió así la parábola narrativa de Alina Narciso: «La función guerrera se evoca repetidamente, desde la rebelión de las mujeres ante la privación del agua, entre la prosa y la dramaturgia». La narración está entretejida de testimonios, relatos y recuerdos que evocan sentimientos y emociones, hasta generar un estado generalizado de “alerta” que recorre todo el espectáculo.
“Había una vez un río” nace de la colaboración de artistas procedentes de diferentes países (Italia, Cuba, España, Emiratos Árabes Unidos) y disciplinas, cada uno con su propio lenguaje artístico: Alina Narciso (escritura escénica), Salvatore Esposito (fotografía), Liudmila López (artes plásticas) y Sandra Agüero Quesada (música original y en vivo) quienes, respaldados por una larga trayectoria de trabajo compartido, se han propuesto replantear la “forma del teatro” de prosa tradicional, conjugando la dramaturgia poética y musical (palabra, voz, sonido) con las artes visuales y plásticas (imágenes, escenografías, instalaciones, objetos).